La Fraternidad de CL - Qué es CL

La Fraternidad de Comunión y Liberación

De entre las nacidas del Movimiento, es la forma de vida asociada más representativa del carisma donado a don Giussani. La Fraternidad de CL es una Asociación universal de fieles reconocida durante los años ochenta: el primer reconocimiento oficial data del 11 de julio de 1980 y lleva la firma de monseñor Matronola, abad de Montecassino. Más tarde llegará el del Consejo Pontificio para los Laicos el 11 de febrero de 1982. Se trata de adultos que libremente se comprometen a vivir el seguimiento de Cristo y de la Iglesia según el método transmitido por el fundador.
En la carta enviada a don Giussani con motivo del vigésimo aniversario del reconocimiento, Juan Pablo II sintetiza con estas palabras la finalidad de la Fraternidad: «Rememorando la vida y las obras de la Fraternidad y del Movimiento, el primer aspecto que destaca es el empeño puesto en prestar atención a las necesidades del hombre de hoy. El hombre jamás deja de buscar. (…) El Movimiento, por tanto, ha querido y quiere indicar no ya un camino sino el camino para llegar a la solución de este drama existencial. El camino –¡cuántas veces lo ha afirmado Usted! – es Cristo. Él es el Camino, la Verdad y la Vida, que alcanza a la persona en su existencia cotidiana. El descubrimiento de este camino sucede normalmente gracias a la mediación de otros seres humanos. Marcados por el don de la fe, a raíz del encuentro con el Redentor, los creyentes están llamados a ser un eco del acontecimiento de Cristo, a convertirse ellos mismos en “acontecimiento”».

A mediados de los años setenta, algunos miembros de CL, habiendo terminado sus estudios universitarios, quisieron profundizar, en la fidelidad al carisma de CL, la pertenencia a la Iglesia dentro de la condición de la vida adulta, para crecer como personalidades cristianas maduras. Como dijo Juan Pablo II en 1998 en el encuentro con los Movimientos en la Plaza de San Pedro: «Se siente con urgencia la necesidad de un anuncio fuerte y de una sólida y profunda formación cristiana. ¡Cuánta necesidad existe hoy de personalidades cristianas maduras, conscientes de su identidad bautismal, de su vocación y misión en la Iglesia y en el mundo!». Para esto existe la Fraternidad.

Fundada por don Giussani y presidida por él has el momento de su muerte, la Fraternidad está actualmente guiada por don Julián Carrón, elegido presidente el 19 de marzo de 2005 por la Diaconía Central como sucesor del fundador; el 8 de marzo de 2008, habiendo llegado a término su mandato, la Diaconía Central volvió a confirmar su nombramiento como Presidente de la Fraternidad para los siguientes seis años. El 29 de marzo de 2014, al terminar del mandato, la Diaconía reeligió a Carrón para los próximos seis años.
Hoy la Fraternidad reúne en sus grupos –difundidos por todos los continentes– a casi 65.000 adultos, comprometidos en el camino a la santidad, reconocida como fin de la existencia y de la amistad recíproca. La adhesión a la Fraternidad prevé una regla esencial de ascesis personal: momentos diarios de oración, la participación en los encuentros de formación espiritual, entre los que se encuentran los Ejercicios Espirituales, los retiros, y el compromiso al sostenimiento, también económico, a las iniciativas de caridad, misión y cultura promovidas o sostenidas por la misma Fraternidad.

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